Septiembre es ese mes de “vuelta a todo”: cole, rutinas, cambios de temperatura… y, con ello, más mocos y alguna otitis. La buena noticia es que con higiene nasal correcta y cuidado del oído (sin bastoncillos) se evitan muchos sustos.
Lavado nasal: por qué ayuda (y cuándo hacerlo)
El lavado nasal ayuda a arrastrar mucosidad, hidratar la mucosa y mejorar la congestión. Es especialmente útil en resfriados, alergia y ambientes secos.
Cuándo suele venir bien:
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Antes de dormir (para respirar mejor).
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Antes de comer en bebés (mejoran la toma).
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Tras llegar de la calle si hay mucha exposición a polvo/polen.
Cómo hacer un lavado nasal correctamente (sin agobios)
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Elige suero fisiológico (0,9%) para higiene diaria o agua de mar hipertónica si hay congestión marcada (según edad).
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Coloca al bebé recostado de lado o al niño con cabeza ligeramente inclinada.
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Aplica y deja drenar; no hace falta “aspirar fuerte” siempre.
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Limpia el aplicador y desecha monodosis tras usar.
Oídos: lo que sí y lo que no
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Sí: secar bien tras ducha/piscina (toalla y girar la cabeza).
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Sí: higiene suave del oído externo.
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No: bastoncillos dentro del canal (empujan la cera hacia dentro).
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Si hay dolor, supuración o fiebre: consulta.
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Preguntas frecuentes
¿Puedo hacer lavados nasales todos los días?
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Sí, con suero fisiológico y sin obsesionarse. Si hay irritación, reduce frecuencia.
¿El agua de mar hipertónica es para uso diario?
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Suele reservarse para congestión, porque puede resecar si se usa en exceso.
¿Cómo sé si hay tapón de cera?
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Sensación de oído “taponado” o pérdida de audición. Si duele mucho o hay supuración, no te automediques.
Y para terminar…
Si tienes dudas o quieres elegir lo más adecuado, en Boticas23 podemos ayudarte. Estamos a tu disposición.
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