

El acné es una afección de la piel que ocurre cuando se obstruye el folículo piloso debido al exceso de producción de grasa, lo que da lugar a la aparición de lesiones inflamatorias infecciosas. Es un problema muy común ya que alrededor del 80% de los adolescentes lo padecen y cerca del 40% de las mujeres adultas también. Es muy importante cuidar este tipo de pieles con dermocosméticos adecuados para mejorar su evolución y prevenir complicaciones.
Para todas las pieles es importante protegerse bien del sol ya que la radiación solar puede ocasionar efectos negativos como quemaduras, aparición de manchas o fotoenvejecimiento (da lugar a la aparición de flacidez, líneas de expresión y arrugas).
Además, en las pieles grasas la radiación solar produce otros efectos que agravan esta patología como son:
Por ello es muy importante elegir un fotoprotector que se adapte bien a nuestro tipo de piel, para las pieles con acné buscaremos un protector que sea “oil free”, libre de grasas, de textura ligera y rápida absorción. Existen presentaciones con color que nos pueden ayudar a disimular los granitos y también los denominados fotocorrectores que además de proteger, tratan los signos de estas pieles.
Cuando el acné se vuelve severo y no responde a tratamientos como los antibióticos, nuestro dermatólogo nos puede recetar un tratamiento con isotretinoínas orales. Estos tratamientos son bastante efectivos pero también tienen muchos efectos adversos. Algunos de ellos son: La piel se vuelve más sensible y seca, las mucosas se deshidratan, los labios se enrojan y agrietan, se puede producir sangrado nasal, descamación de la piel, ronquera, cansancio o cambios en el color de la piel.
Es muy importante llevar una rutina dermatológica específica cuando estamos con este tipo de tratamientos. Es fundamental protegernos bien del sol ya que la piel se quema con más facilidad, para ello, usaremos un fotoprotector de spf 50+ que no sea graso y que tenga alta tolerancia.
Debemos mantener bien hidratada la piel, los labios, los ojos y las fosas nasales, mediante cremas corporales, labiales, lubricantes oculares y lavados nasales. Para el rostro elegiremos un limpiador que calme y repare la barrera cutánea y una crema de tratamiento libre de grasas que hidrate y proteja la piel fragilizada sin dañarla.
